Inmigrantes no blancos e hispanos tienen menos posibilidades de recibir la ciudadanía que los blancos, según estudio

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    Un estudio publicado esta semana por investigadores de la University of Southern California (USC) y la University of Washington (UW) encontró que la raza/etnicidad, el género y la religión se combinan para producir una cierta jerarquía de grupo en términos de probabilidades de aprobación cuando los solicitantes aplican para la naturalización en los Estados Unidos.

    Contexto: Los investigadores de las instituciones analizaron más de 2 millones de solicitudes de ciudadanía presentadas por residentes permanentes de EE. UU. entre octubre de 2014 y marzo de 2018, y encontraron disparidades raciales entre aquellos cuyas solicitudes fueron aprobadas.

    La investigación reseña que, en igualdad de condiciones, los solicitantes no blancos y los solicitantes hispanos tienen menos probabilidades de ser aprobados que los solicitantes blancos no hispanos.
    Alrededor del 94% de las mujeres blancas y alrededor del 92% de los hombres blancos fueron aprobados para la ciudadanía estadounidense, mientras que los hombres y mujeres negros recibieron un índice de aprobación del 90% o menos, según muestra el estudio.
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    Los inmigrantes musulmanes negros también tenían índices de aprobación más bajos, alrededor del 86%.
    Los datos analizados por los investigadores no incluyeron detalles sobre el razonamiento detrás de cada denegación de solicitud, una pieza clave de información que ayudaría a determinar qué conduce a las disparidades, dijo Emily Ryo, autora principal del estudio y profesora de derecho y sociología en la la Facultad de Derecho Gould de la USC.
    Discriminación e historia: La investigadora indica que las disparidades de aprobación podrían deberse a la larga historia del país de utilizar la raza, el origen étnico y el género como bases de exclusión en la legislación federal.

    Los estatutos discriminatorios vinculados a la ciudadanía comenzaron hace cientos de años con la Ley de Naturalización de 1790, escribieron los autores.
    La ley, que fue la primera ley en definir la elegibilidad para la naturalización, limitó la ciudadanía a inmigrantes “blancos libres” que habían vivido en el país durante al menos dos años.
    En 1870, el Congreso modificó los requisitos de la ley para incluir a las personas de “descendencia africana”, pero Ryo explicó que esos viejos estereotipos pueden seguir nublando el juicio de las autoridades de inmigración que tienen el poder de otorgar o negar la ciudadanía.
    ¿Por qué es importante? Ryo señaló que los solicitantes considerados en el estudio han vivido en el país durante un período continuo de tiempo, muchos fueron residentes a largo plazo y los inmigrantes a menudo “experimentan una serie de desventajas y discriminación en otras áreas” que podrían afectar sus solicitudes de inmigración.

    “Por ejemplo, si los inmigrantes negros son más propensos a estar focalizados por las fuerzas del orden público que los inmigrantes blancos, esa desventaja y esa focalización irá sumando con el tiempo e impactará cuando intenten obtener la ciudadanía”, afirmó Ryo.
    Nicole Morgan, abogada asociada de la organización sin fines de lucro RAICES, con sede en Texas, aseguró que el racismo contra los negros está tan “arraigado” en el sistema de inmigración estadounidense como en el resto de la cultura y la sociedad estadounidenses. “Como persona negra y abogada de inmigración que trabaja dentro de los centros de detención, sé que los inmigrantes negros están siendo brutalizados, deshumanizados e invisibilizados por el sistema”, lamentó Morgan en un comunicado.
    “Las desigualdades estructurales en el sistema más amplio, más allá de la inmigración, realmente pueden tener este tipo de efectos dominó que quizás no veamos hasta que ingresen al sistema de inmigración”, agregó Ryo.

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