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La pandemia y la violencia en México

EDITORS NOTE: Graphic content / Officers of the Criminal Investigation Unit wearing protective suits to avoid possible contagion with the novel coronavirus, COVID-19, cover the corpse of a member of the Rapid Response Patrol who was shot dead, as a Military Police officer stands guard, in Tegucigalpa on May 18, 2020. (Photo by Orlando SIERRA / AFP)

“Estamos actualmente en una situación bastante compleja, difícil de poder tratar, en temas de violencia. Nuestra historia muy reciente, de hace 15 años al menos, sobre los incrementos de homicidios dolosos e incidencias delictivas, coloca a nuestro país en uno de los primeros lugares a nivel mundial en inseguridad, algo muy complicado para la construcción de la paz”, así lo afirmó en exclusiva Salvador Maldonado Aranda, investigador de El Colegio de Michoacán.

“Los estados de la República Mexicana, que históricamente, se ha movido el crimen organizado  a sus anchas son: Tamaulipas, donde nació el grupo de los Zetas; Sinaloa, del cártel de Sinaloa, que no ha perdido sus bases de poder. Las regiones del occidente, que involucran a Nayarit, Jalisco, Michoacán y Guerrero;  Morelos; parte del Valle de México; Veracruz y el Bajío, por mencionar los más preocupantes”.

Salvador Aranda, autor de tres libros, dos de los cuales tratan temas de narcotráfico, seguridad, territorio y crimen organizado en México, afirmó que “estos estados se han mantenido bajo un asedio histórico por parte de los diferentes grupos del crimen organizado, a pesar de las políticas que se han pretendido innovar, pues hasta ahora los índices y estadísticas nos indican que los problemas de violencia siguen siendo igual o peores que los años anteriores a nivel cotidiano”.

“Las prioridades presupuestales de parte del gobierno federal fueron para el combate a la pandemia, por lo que el fondo del fortalecimiento de las policías, contratación, capacitación, seguridad, armamentos y equipos sofisticados para los municipios y los estados, proporcionalmente, fueron desaparecidos y todo esto ha tenido un impacto muy grande en la debilidad en cuerpos de que deberían asegurarnos”, explicó Salvador Aranda, conferencista internacional.  

“No enfrentar al crimen organizado para no cometer el mismo error del pasado fue otro factor que ha generado una especie de vacío, en ciertos espacios, en ciertos territorios y esos vacíos han sido aprovechados por algunos grupos del crimen organizado para poder expandir más a su organización a nivel local y regional a una velocidad inimaginable, incluso más fuerte que los años anteriores”, concluyó.