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Pandemia impidió a 10 millones de personas trabajar o hacerlo por más horas

La pandemia destruyó empleo tanto en puestos laborales como en horas trabajadas, casi 10 millones de personas deseaban trabajar o trabajar más horas, pero no pudieron hallar un empleo por la contracción de la economía y la falta de apoyo económico gubernamental que provocó una mayor afectación en sectores como el comercio, restaurantes y alojamiento, así como servicios diversos, concluyó un estudio del mercado laboral desarrollado por ¿México Cómo Vamos?

La baja participación femenina le cuesta 22 por ciento del PIB a México y la pandemia abrió más la brecha de participación de las mujeres debido a que los sectores comercio, hospedaje y servicios de preparación de alimentos, junto con servicios domésticos, fueron altamente impactados y son en donde las mujeres tienen mayor participación.

Las entidades perdedoras de la pandemia fueron Baja California Sur, Ciudad de México, Quintana Roo, Tabasco, Sinaloa y Sonora, esto por la alta tasa de pérdida de empleos en donde Sonora es el único con una recuperación importante, aunque incompleta, señala el reporte ‘Mercado Laboral en México: El Saldo al primer año de la pandemia por Covid-19′.

Al pensar en la recuperación, es necesario fortalecer a las mujeres, sobre quienes ha recaído la mayor carga de cuidado de hijos o familiares enfermos, para que puedan regresar a la actividad. De igual forma, recuperar y fortalecer el programa educativo y hacer una reasignación del gasto público con prioridad en apoyos a los grupos más vulnerables y postergar proyectos que no son urgentes en medio de la pandemia.

“Utilizando el 0.48 por ciento del PIB, reasignarlo de proyectos no tan urgentes durante una situación de emergencia como la pandemia y destinarlo a programas de apoyo económico para la recuperación; y dentro de esos programas es ampliar el destinado a madres trabajadoras”, señaló Katia Guzmán, coordinadora de datos de México Cómo Vamos al resaltar que la liquidez, la necesidad de efectivo era lo necesario en los meses más agudos del confinamiento el año pasado.

Se amplían desigualdades

La crisis del COVID-19 también produjo mayores desigualdades en dimensiones de edad, nivel educativo, ingreso y sexo. La pobreza laboral se situó en niveles sin precedentes desde 2005, las mujeres en pobreza laboral ascendieron a 46 por ciento y los hombres al 42.5 por ciento. Las personas con menor ingreso laboral y menor escolaridad fueron los grandes perdedores debido a las restricciones de movilidad y el cierre de sectores considerados no esenciales.

“Las mujeres están muy representadas en los tres sectores más afectados y si no hay una recuperación de éstos es muy difícil que las mujeres vuelvan a trabajar. La otra es que puedan regresar las escuelas de forma segura porque eso libera tiempo a las mamás”, dijo Eva Arceo, investigadora invitada a la presentación del estudio.

Las mujeres le dedicaron en promedio al menos 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, el doble que los hombres destinan a estas actividades. Si las mujeres no ocupadas recibieran un ingreso por realizar esta actividad, la masa salarial en el primer trimestre de 2020 hubiese sido 112 mil 869 millones de pesos más alta; esto equivale a más del 33 por ciento.

Esta cifra es mayor al aumento que Pemex recibió entre 2020 y 2021; es tres veces el presupuesto asignado al Tren Maya en 2021; el doble de lo aprobado para Dos Bocas; y equivale a cinco veces el presupuesto destinado al Aeropuerto Santa Lucía, señala el reporte.

El sistema de cuidados es uno de los elementos estructurales más desiguales en México desde antes de la pandemia, destacó Guillermo Cejudo, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), por lo que también se debe trabajar en políticas públicas orientadas a su fortalecimiento y equilibrio.

“Los servicios de cuidado recaen en las mujeres y la no intervención del estado, que no haya un sistema complejo que resuelva los problemas, estos tienen que ser enfrentados por las mujeres. La no intervención del estado ha significado que los grupos más vulnerables enfrenten desafíos también ahora en la etapa de regreso”, apuntó.